Escucha el artículo aquí ...
Ledger Nano X - The secure hardware wallet

Hoy queremos felicitar de nuevo a todos los llamados Florian, sólo en España más de 1.800, que celebran su santo en honor a San Florian de Lorch. Según el santoral católico hoy también es el día de otros santos que reproducimos en la siguiente imagen extraída de su web, por lo que felicitamos a todos aquellos que celebran el santo en su honor.

Florián de Lorch o Florián de Lorsch o San Florián (en latínFlorianus), muerto el 4 de mayo de 304, es un santo cristiano, patrón de Polonia, de la ciudad de Linz, de los limpiadores de chimeneas y de los bomberos, con fiesta litúrgica el 4 de mayo.

Florián vivía en Lauriacum en el tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiano. Comandaba el ejército imperial de Baviera. También era el responsable de las brigadas de bomberos.

Los romanos luchaban contra la expansión del cristianismo, y enviaron al cónsul Aquilino para acelerar la persecución de los cristianos.

Aquilino propuso a Florián ofrecer un sacrificio a una divinidad romana. Éste, siendo cristiano, se negó. Le perseguieron y torturaron. Al final, le arrojaron al río Enns con una gran piedra atada al cuello.

Se cree que fue hermano San Florencio de Anjou, quien se salvó del martirio milagrosamente.

Más tarde, una mujer llamada Valeria tuvo una visión donde veía a Florián que le pedía que le enterrara en un lugar más digno. Según las crónicas, Casimiro II el Justo, que había recibido las reliquias del papa Lucio II, llevó sus restos mortales de vuelta a Polonia. Cuenta la tradición que los caballos que tiraban del carro que transportaba los restos del santo desde Wawel se detuvieron en Cracovia, y que no se movieron hasta que no se decidió levantar en ese lugar un templo en honor a él. El 4 de mayo del 2004 las reliquias fueron trasladadas a la Catedral de San Miguel Arcángel y San Florián Mártir (cabe recordar que, en el siglo XVISegismundo III trasladó la capital de Cracovia a Varsovia).

Se le representa con una cubeta de agua debido a que, además de las funciones militares, se le asignó el mando de una unidad de lucha contra incendios. Según la leyenda, salvó una aldea en llamas arrojando sobre el fuego un simple balde de agua.