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Cada día estamos más alucinados con la justicia española y con la permisividad que tienen con algunos delitos. Parece que en lugar de haber una “ley para todos”, lo que hay es una ley que ordena dictar sentencias en función a quién cometa el delito y quién sea la víctima del mismo. Eso es algo que, tristemente, cada día tenemos más claro.

El 31 de octubre de 2018 alguien a quien los medios llaman escultor o artista y que en realidad es un vándalo, llamado Eduardo Tenreiro, se presentó en el Valle de los Caídos y se dirigió a la tumba de Francisco Franco. Tenreiro sacó pintura roja y sobre la lápida dibujó una paloma y escribió “Por la libertad”. El vándalo justificó este acto diciendo que lo había hecho “por la reconciliación de los españoles”.

Fue denuncia y la Fiscalía sostenía que llevó a cabo la acción “con evidente desprecio hacia los sentimientos religiosos de los presentes y amparándose en su concepción socio-política de la sociedad”, por lo que solicitaba para él un año de cárcel y que indemnizara a Patrimonio Nacional con 833,41 euros por daños y perjuicios, ya que esta es la cifra calculada por el organismo público.

Hoy nos hemos enterado que la Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al escultor Eduardo Tenreiro de los delitos contra la libertad de conciencia y de actos de profanación y daños. Los magistrados consideran en su sentencia que debe ser absuelto al entender que realizó la pintada cuando aún no había comenzado la misa, “de la cual él decía no tener conocimiento”.

Como verán, es muy increíble todo lo que sucede en España. Vamos de mal a peor.