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¿Un intento de golpe de Estado por parte de narcotraficantes sudamericanos o hay algo más en el fallido golpe de Estado del 1 de febrero en Guinea Bissau? Tres días después de los sucesos que sacudieron la capital, Bissau, no está claro lo que realmente ocurrió en la antigua colonia portuguesa que mira hacia el océano Atlántico.

“Ha sido un ataque a sangre fría. Y los autores no eran ciertamente miembros de nuestras fuerzas armadas. Eran delincuentes, que querían detener mi lucha contra el narcotráfico internacional”, así lo ha declarado el presidente de Guinea-Bissau, Umaro Sissoco Embalo, pocas horas después del sangriento tiroteo y del asedio de varias horas al complejo que alberga la residencia oficial del jefe de gobierno y los ministerios del país. En la mañana del 1 de febrero, un comando irrumpió en el recinto, armado con bazucas, matando a 11 personas, entre soldados, miembros de la guardia presidencial y cuatro civiles, de los cuales uno era un alto funcionario del Ministerio de Agricultura.

El presidente Embalo ha afirmado que se ha tratado de un “acto muy bien preparado y organizado”, pero también “aislado” y que los atacantes pretendían “matar al Presidente de la República y a todo el gabinete”. Testigos oculares presentes en el momento del asalto afirman que éste fue llevado a cabo por varios hombres armados vestidos de civil y no con uniforme militar.

Aunque Guinea-Bissau se considera un centro de tráfico de cocaína entre América Latina y Europa, los observadores locales creen que el rastro de los narcóticos no es la única explicación del intento de golpe, citando las diferencias en la cúpula del Estado, entre el Primer Ministro y el Presidente, y entre éste y el Parlamento, sobre el reparto de los recursos petrolíferos en la frontera con Senegal.
Además, Embalo, antiguo general, podría haber chocado con la cúpula militar en un intento de reafirmar su control sobre las fuerzas armadas.

El asalto a la dirección política de Guinea Bissau es una muestra más del deterioro de la situación política en África Occidental en los últimos dos años, tras una serie de golpes de Estado: dos en Malí, en Guinea Conakry y el más reciente en Burkina Faso.